Donde yo nací se usa mucho este
dicho: “me encanta rajar pero no sostener”. Se utiliza cuando se está
criticando a alguien o algo. Siempre habrá dos tipos de crítica: a) La crítica
constructiva; que consiste en hacer ver los errores y ayudar a que estos se
corrijan. La crítica formal, sensata y buena. B) la crítica destructiva: La que
consiste en ver lo errores y agrandarlos, arruinar todo y dejarlo como algo que
no sirve para nada. Esta es la crítica dañina, que no conduce a nada, pero es
la crítica placentera, que nos da un grado de satisfacción.
La crítica destructiva es la más
usada. Cuando se reúnen un grupo de personas a realizar cualquier tipo de
actividad siempre va a ver un momento para esta. La persona que incumplió la
cita es objeto de crítica, las mujeres, los carros de los demás, nada se escapa
a este oscuro placer. Y si la reunión es netamente femenina, creo que puede
haber unos cinco minutos para otra actividad que no sea la crítica destructiva.
En conclusión: la crítica
constructiva se utiliza cuando es una obligación o cuando hay algún sentimiento
comprometido. Es como ir a trabajar un martes después de un puente o tener la
obligación de cuidar del ser querido que se encuentra enfermo.
Es cierto, la crítica destructiva
no conduce a ningún lado, es un acto que le hace mal al espíritu, es hacer mofa
de una pobre persona que no se entera, es burlarse de las características, de
la reputación, es algo vil, bajo. Pero a su vez es muy natural. X crítica todo
el día a Y y Y hace lo propio y los viernes salen a tomar cerveza, a
divertirse, como si la crítica hiciera parte de la vida misma. Es naturaleza
humana.
La crítica es un juicio que se
hace sobre alguien o algo. Al ser un juicio debería estar fundamentada sobre
hechos reales, pruebas que llevan a concluir de manera cierta, no un monto de
argumentos ad hominem sobre alguien. Pero como lo dije, es un placer oscuro y
el placer está en el exceso que nos pide más y más.
A su vez la opinión es un
concepto, un dictamen, un juicio que se tiene sobre algo o alguien. La opinión
es la idea que nos hacemos, es nuestra, es una creación personal. Una idea que surge de manera natural en el ser
humano, por tal se constituye un derecho: nuestro derecho a opinar, que va en
conectividad con el derecho a la libertad. En este caso a la libertad de pensar de creer. Un
derecho que no nos pueden vulnerar por ninguna manera. Nadie por quien fuera
que sea nos puede callar. El derecho a callar no existe, así ciertos regímenes
y filosofías políticas lo crean.
Cuando algo no nos gusta o nos
molesta, tenemos el derecho a opinar o a criticar y decirlo sin pena, así no
tengamos la razón, es naturaleza humana también el equivocarnos.
Pero siempre hay que recordar que
un derecho llega hasta donde empieza el derecho de los demás. Por eso la
crítica destructiva está creada para conversaciones de amigos y de amigas, para
reírse de los demás, para desahogarse, para sentir satisfacción. Es un derecho
que tenemos, que ejercemos bajo puerta. Por lo generar lleno de equivocaciones
y de mentiras hacia lo que se critica, pero es un sentimiento que se tiene y
los sentimientos son para expresarlos. Somos humanos, estamos llenos de
errores, unos distintos de los otros. Por eso la crítica destructiva es bajo
puerta, para no hacer los errores públicos.
Por eso rajo y no sostengo,
porque tengo derecho a opinar, a criticar, a equivocarme, a reivindicarme, a
desahogarme, tengo derecho a los placeres oscuros, es mi cuerpo y mi
pensamiento y sobre este, sólo yo ejerzo y decido. Y como dice la canción de
Fito Páez: NADA PERSONAL, NATURALEZA HUMANA.