-Lleve su frasco de trimontina. Es la original traída desde
los ríos de los valles, donde nace la montaña, donde crece la hierba verde,
selva virgen damas y caballeros. Quieren tener una mirada pura, un pelo más
bonito, uñas largas? Así es dama, lleven la trimontina. Caballeros desean
evitar la caída del pelo, la risa a flote, ser más vigorosos? No lo piensen dos
veces tengo la trimontina y por ser hoy la estoy dando a mitad de precio. Así
es damas y caballeros no se pierda esta única oportunidad de hacer la
trimontina suya…
Dos días antes
Ella está sentada al borde la montaña, tiene su mirada
puesta en el mar. La brisa hace que sus lágrimas mojen su pelo claro.
Tiene una pañoleta violeta o de un color parecido atada a su
frente. Tiene las rodillas a la altura del mentón. Sus manos tienen unos dedos
largos y delgados y de vez en cuando arranca algo de hierba y la arroja al vacío.
Él viene apoyándose en un chamizo. Su pantalón está
desmechado y su pierna derecha sangra. Camina diez pasos y descansa por unos
minutos, suspira y gime. Su piel está pálida, sus ojos están de un tono rojo
sangre. La mira y grita: ella.
-Acaso aún lloras?- Le dice mientras revisa sus bolsillos.
-En todo este rato no he dejado de llorar. Creo que lloraré
por el resto de mi vida- Le dice ella mientras con su mano derecha cubre el sol
de sus ojos.
-Yo también he llorado. Mira, tengo un disparo en la
rodilla, como duele, es como si me enterraran algo y cada vez con más fuerza. También
he perdido mucha sangre y a veces todo lo veo borroso. Pero creo que podré
sanar. Igual la guerra acaba de terminar y ganamos, si acaso se puede decir
ganar-.
Veinte minutos antes, en la esquina de la calle Concepción.
-En este juego es muy fácil ganar. Como ustedes lo pueden
ver señores y señoras, en el piso hay seis coquitas de diferente color. Bien pueden
mirar: la amarilla, la roja, la azul, la negra, la morada y la zapote. El juego
consiste en que ustedes apuestan a cual de todas va a entrar Ramón. Ramón es mi
amigo, un autentico cui, traído desde Nariño-.
-Mami apostemos, apostemos. Yo vi en clase de biología que
los cui buscan el color más vivo, apostemos al amarillo mami, apostemos- Dice
el niño mientras jala la chaqueta de su madre.
-No podemos apostar, sólo tengo el pasaje. No ve que el
descarado de su papá estaba borracho como siempre. Siempre se bebe todo lo que
se gana. Definitivamente el amor es pa’ verracos no más-
-Mami apostemos-…
El cui, efectivamente entra en la coca amarilla, donde nadie
había apostado.
-Mami si ve, yo le dije-
-Vida hijueputa. Camine haber vámonos-
-Mami me puedo tomar una foto con el cui-
-Damas y caballeros han visto ustedes las estrellas de cine
y televisión. Su mirada linda, sus dientes blancos, su talla, casi que su
perfección señores. Ellos toman trimontina. La toman en su desayuno, en su
comida, en su almuerzo. Ellos no van a ninguna parte sin su frasco de
trimontina y yo hoy, ojo damas y caballeros, sólo hoy les vengo a ofrecer este
producto por un bajo precio. Según dicen conocedores, es hecho con agua del
último río que quedó del edén…
Un día después
-Por qué lloras y lloras? Mi dolor se ha detenido ya hace
dos horas, la herida dejo de sangrar, pero luce mal, muy mal. Este sol ha
traído tantos moscos y la fogata para espantarlos se ha apagado. Ya no tengo
más fósforos y a veces siento frío-
-Lloro porque tengo que llorar. Para ti todo fue la guerra. Sólo
viviste por la guerra, por esas emociones de adrenalina que despiertan muchas
cosas. Pero soy distinta a ti. Yo vivo por el amor, por la amistad, por Dios,
la vida terrenal es tan vacía y tan triste. Solo clamo por la eternidad-
-Despierta ya de ese sueño pro favor. Siempre dices que te
duele el alma. Pero dime: Cómo duele el alma?-
-Es un dolor más hondo, más puro y más penetrante. No tiene cura-
-Por qué no piensas en otra cosa?-
A pocos metros de allí
-Ven muchachos el trabajo está fácil. Ya todos hemos
estudiado el caso. Adentro están Andrés y Jorge, están haciendo fila como el
resto de los clientes. Nosotros entramos con las capuchas, le damos de baja a
los guardias y a un cajero para que vean que es en serio. Encerramos a los
clientes y a la gente que halla en dos partes distintas. Ojo Andrés y Jorge con
otros tres que hay que dar de baja. En medio de la confusión…
-Y si algo sale mal?-
-Nada va a salir mal. O en caso tal, pues cortamos brazos y
piernas y tiramos por las ventanas para que vean que no estamos molestando-
-Donde salga mal, nos matan a todos allá adentro-
-Somos pobres, ya venimos muertos hace mucho-
Horas después
-Esa rodilla está mal. Esa herida se está infectando, lo
mejor será ir donde un médico lo más rápido posible-
-No, yo no voy a ninguna parte hasta que dejes de llorar. No
lo soporto más, cada vez que brotan tus lágrimas mi dolor en la rodilla se
acentúa-
-Es qué tú no tienes alma?-
-No tengo alma ni tu tampoco tienes alma!!! Sólo tengo este
cuerpo destrozado, estos ojos que ya no ven con la misma claridad. No tengo
alma, lo sé. Pero tengo esta mar que se ve al fondo con sus aguas claras, tengo
esta montaña donde la brisa me reconforta y a ti y a tu belleza-
-Es que acaso no puedes ver más allá?-
-No puedo, solo lo que alcanzo a ver y es lo que existe. Cuando
estuve donde el médico antes de la guerra descubrí que no tengo alma. Allí me
dieron pastas y curaron mis heridas, me dejaron como nuevo. Tú fuiste donde el
médico porque estabas triste. Te dieron pastas y quedaste bien. Ahora las
pastas se han acabado y vuelves a tu enfermedad. Ves como no tienes alma y sólo
tienes cuerpo-.
En el centro de la ciudad, dos caminantes miraban hacia la
plaza.
-Ahí en la plaza principal queda la Iglesia más grande de la
ciudad, ahí vive Dios-
-Si ya lo sé. Siempre la Iglesia fue construida en la mitad
de la ciudad, para que quedara cerca de todos los habitantes y estos pudieran
visitar a Dios. Pero la Ciudad se expandió para todos los puntos cardinales y
ahora es más lejos visitar a Dios-
-Eso es cierto. Y allá en el sur vive el Diablo. Dicen todos
que el sur es lo más feo. La gente tiene unas raras costumbres. Además de todo
esto son pobres y en el año de la hiena, la gente del norte les corto las vías
que llevaban a la Iglesia. Separaron a Dios y al Diablo para pescar en río
revuelto. Y ahora el cuento es que ellos son los condenados y por eso son los
olvidados por todos, hasta por Dios-
-Y a todas estas que dice Dios o el Diablo de esa situación
de división-
-No mucho. Dios hace años no se le ve, no ha vuelto a salir
de la Iglesia y el Diablo está en la misma situación. Aunque una vez oí dos
rumores de gente que pasa por este lugar: que una vez el Diablo se quedó sin
azúcar y fue a pedirle a Dios. Y que Dios un día se quedó sin café y fue a
pedirle al Diablo. Nadie sabe más de eso-.
En un lugar muy lejano
-Lo ves, todo es el cuerpo-
-No sabes lo que dices-
-Tú tampoco lo sabes-
-Simples supersticiones!!!- Gritaron ella y él al mismo
tiempo.
A las once de la tarde
-Así es señora y señores, la trimontina es el remedio de
todos los males. Con la trimontina usted podrá evitar el cáncer, el sida y será
una persona hermosa. La trimontina es la única medicina que existe para el
alma. Llévela hoy por sólo…
Fin