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la Cura

Autor: JUAN SEBASTIAN LOPEZ SALAZAR
Creada: marzo 02 de 2010
Visitas: 132

-Lleve su frasco de trimontina. Es la original traída desde los ríos de los valles, donde nace la montaña, donde crece la hierba verde, selva virgen damas y caballeros. Quieren tener una mirada pura, un pelo más bonito, uñas largas? Así es dama, lleven la trimontina. Caballeros desean evitar la caída del pelo, la risa a flote, ser más vigorosos? No lo piensen dos veces tengo la trimontina y por ser hoy la estoy dando a mitad de precio. Así es damas y caballeros no se pierda esta única oportunidad de hacer la trimontina suya…

 

Dos días antes

Ella está sentada al borde la montaña, tiene su mirada puesta en el mar. La brisa hace que sus lágrimas  mojen su pelo claro.

Tiene una pañoleta violeta o de un color parecido atada a su frente. Tiene las rodillas a la altura del mentón. Sus manos tienen unos dedos largos y delgados y de vez en cuando arranca algo de hierba y la arroja al vacío.

Él viene apoyándose en un chamizo. Su pantalón está desmechado y su pierna derecha sangra. Camina diez pasos y descansa por unos minutos, suspira y gime. Su piel está pálida, sus ojos están de un tono rojo sangre. La mira y grita: ella.

-Acaso aún lloras?- Le dice mientras revisa sus bolsillos.

-En todo este rato no he dejado de llorar. Creo que lloraré por el resto de mi vida- Le dice ella mientras con su mano derecha cubre el sol de sus ojos.

-Yo también he llorado. Mira, tengo un disparo en la rodilla, como duele, es como si me enterraran algo y cada vez con más fuerza. También he perdido mucha sangre y a veces todo lo veo borroso. Pero creo que podré sanar. Igual la guerra acaba de terminar y ganamos, si acaso se puede decir ganar-.

 

Veinte minutos antes, en la esquina de la calle Concepción.

-En este juego es muy fácil ganar. Como ustedes lo pueden ver señores y señoras, en el piso hay seis coquitas de diferente color. Bien pueden mirar: la amarilla, la roja, la azul, la negra, la morada y la zapote. El juego consiste en que ustedes apuestan a cual de todas va a entrar Ramón. Ramón es mi amigo, un autentico cui, traído desde Nariño-.

-Mami apostemos, apostemos. Yo vi en clase de biología que los cui buscan el color más vivo, apostemos al amarillo mami, apostemos- Dice el niño mientras jala la chaqueta de su madre.

-No podemos apostar, sólo tengo el pasaje. No ve que el descarado de su papá estaba borracho como siempre. Siempre se bebe todo lo que se gana. Definitivamente el amor es pa’ verracos no más-

-Mami apostemos-…

El cui, efectivamente entra en la coca amarilla, donde nadie había apostado.

-Mami si ve, yo le dije-

-Vida hijueputa. Camine haber vámonos-

-Mami me puedo tomar una foto con el cui-

 

-Damas y caballeros han visto ustedes las estrellas de cine y televisión. Su mirada linda, sus dientes blancos, su talla, casi que su perfección señores. Ellos toman trimontina. La toman en su desayuno, en su comida, en su almuerzo. Ellos no van a ninguna parte sin su frasco de trimontina y yo hoy, ojo damas y caballeros, sólo hoy les vengo a ofrecer este producto por un bajo precio. Según dicen conocedores, es hecho con agua del último río que quedó del edén…

 

Un día después

-Por qué lloras y lloras? Mi dolor se ha detenido ya hace dos horas, la herida dejo de sangrar, pero luce mal, muy mal. Este sol ha traído tantos moscos y la fogata para espantarlos se ha apagado. Ya no tengo más fósforos y a veces siento frío-

-Lloro porque tengo que llorar. Para ti todo fue la guerra. Sólo viviste por la guerra, por esas emociones de adrenalina que despiertan muchas cosas. Pero soy distinta a ti. Yo vivo por el amor, por la amistad, por Dios, la vida terrenal es tan vacía y tan triste. Solo clamo por la eternidad-

-Despierta ya de ese sueño pro favor. Siempre dices que te duele el alma. Pero dime: Cómo duele el alma?-

-Es un dolor más hondo, más puro  y más penetrante. No tiene cura-

-Por qué no piensas en otra cosa?-

 

A pocos metros de allí

-Ven muchachos el trabajo está fácil. Ya todos hemos estudiado el caso. Adentro están Andrés y Jorge, están haciendo fila como el resto de los clientes. Nosotros entramos con las capuchas, le damos de baja a los guardias y a un cajero para que vean que es en serio. Encerramos a los clientes y a la gente que halla en dos partes distintas. Ojo Andrés y Jorge con otros tres que hay que dar de baja. En medio de la confusión…

-Y si algo sale mal?-

-Nada va a salir mal. O en caso tal, pues cortamos brazos y piernas y tiramos por las ventanas para que vean que no estamos molestando-

-Donde salga mal, nos matan a todos allá adentro-

-Somos pobres, ya venimos muertos hace mucho-

 

Horas después

-Esa rodilla está mal. Esa herida se está infectando, lo mejor será ir donde un médico lo más rápido posible-

-No, yo no voy a ninguna parte hasta que dejes de llorar. No lo soporto más, cada vez que brotan tus lágrimas mi dolor en la rodilla se acentúa-

-Es qué tú no tienes alma?-

-No tengo alma ni tu tampoco tienes alma!!! Sólo tengo este cuerpo destrozado, estos ojos que ya no ven con la misma claridad. No tengo alma, lo sé. Pero tengo esta mar que se ve al fondo con sus aguas claras, tengo esta montaña donde la brisa me reconforta y a ti y a tu belleza-

-Es que acaso no puedes ver más allá?-

-No puedo, solo lo que alcanzo a ver y es lo que existe. Cuando estuve donde el médico antes de la guerra descubrí que no tengo alma. Allí me dieron pastas y curaron mis heridas, me dejaron como nuevo. Tú fuiste donde el médico porque estabas triste. Te dieron pastas y quedaste bien. Ahora las pastas se han acabado y vuelves a tu enfermedad. Ves como no tienes alma y sólo tienes cuerpo-.

 

En el centro de la ciudad, dos caminantes miraban hacia la plaza.

 

-Ahí en la plaza principal queda la Iglesia más grande de la ciudad, ahí vive Dios-

-Si ya lo sé. Siempre la Iglesia fue construida en la mitad de la ciudad, para que quedara cerca de todos los habitantes y estos pudieran visitar a Dios. Pero la Ciudad se expandió para todos los puntos cardinales y ahora es más lejos visitar a Dios-

-Eso es cierto. Y allá en el sur vive el Diablo. Dicen todos que el sur es lo más feo. La gente tiene unas raras costumbres. Además de todo esto son pobres y en el año de la hiena, la gente del norte les corto las vías que llevaban a la Iglesia. Separaron a Dios y al Diablo para pescar en río revuelto. Y ahora el cuento es que ellos son los condenados y por eso son los olvidados por todos, hasta por Dios-

-Y a todas estas que dice Dios o el Diablo de esa situación de división-

-No mucho. Dios hace años no se le ve, no ha vuelto a salir de la Iglesia y el Diablo está en la misma situación. Aunque una vez oí dos rumores de gente que pasa por este lugar: que una vez el Diablo se quedó sin azúcar y fue a pedirle a Dios. Y que Dios un día se quedó sin café y fue a pedirle al Diablo. Nadie sabe más de eso-.

 

En un lugar muy lejano

-Lo ves, todo es el cuerpo-

-No sabes lo que dices-

-Tú tampoco lo sabes-

-Simples supersticiones!!!- Gritaron ella y él al mismo tiempo.

 

A las once de la tarde

-Así es señora y señores, la trimontina es el remedio de todos los males. Con la trimontina usted podrá evitar el cáncer, el sida y será una persona hermosa. La trimontina es la única medicina que existe para el alma. Llévela hoy por sólo…

 

 

Fin

 

 

 


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